Si te gustó el contenido del blog me harías un gran favor siguiéndome

lunes, 24 de julio de 2017

Reseña Nº 170: Persuasión

Persuasión (1818)


ricardo-carrion
Jane Austen (1775-1817)
294 páginas
Clásico romántico

Nos desplazamos en el tiempo hacia un Reino Unido en pleno período de la Regencia. Es la primera década del siglo XIX.
En el condado de Somerset, vive la familia de un distinguido Baronet, Sir Walter Elliot, señor de Kellynch Hall. Orgullosos por su posición social, los Elliot no se relacionan con personas sin un linaje distinguido. Los más arrogantes de la familia, son el propio Sir Walter y su hija mayor Elizabeth, seguida de sus hermanas Mary y Anne. Esta última es la menos arrogante de todos, por lo mismo, es ignorada por su familia en cualquier temática; a nadie le importa la opinión de Anne.
Lamentablemente sufrieron la pérdida de su madre, por lo que Elizabeth sustituyó su lugar en la casa, mientras que Sir Walter nunca volvió a casarse. Contaron además, con la ayuda de una antigua amiga de su madre y vecina, la señora Russell.
El tiempo pasó y a pesar de la buena administración de Elizabeth, las deudas han socavado el patrimonio de los Elliot. Se verán en la necesidad de hacer muchos recortes económicos, entre los cuales, deberán dejar Kellynch Hall para alquilarlo. Mientras, vivirán en una casa más pequeña en Bath, en el sudoeste de Inglaterra. Anne, siendo la más sensata de sus hermanas comprende a la perfección todos estos cambios.

"La posesión de Kellynch era productiva pero también insuficiente para mantener el régimen de vida que imponían los prejuicios del propietario". Pág. 14. 

Pero el destino quizo que los nuevos inquilinos de Kellynch Hall fueran parientes directos del capitán Frederick Wentworth, con el cual, Anne tuvo un romance hace ocho años. Estaban muy enamorados, pero el capitán no tenía un linaje distinguido ni futuro alguno. Lo que despertó la ira de Sir Walter, quien contó con la ayuda de la señora Russell para aconsejar y persuadir a Anne de rechazarlo.
El encuentro de estos dos antiguos enamorados es inevitable, Anne hará todo lo posible por no toparse con él, ya que su corazón no lo ha olvidado. Teme por el sentimiento de rechazo que debe llevar Wentworth en su recuerdo. ¿Quién ganará esta vez, el amor o la persuasión?

"Mary le hablaba, pero ella no atendía. Lo había visto. Se habían visto. Una vez más habían estado bajo el mismo techo". Pág. 68.

Nuevamente Austen nos sumerge en el privado y limitado mundo de las clases sociales refinadas, donde los personajes no resaltan por sus desplazamientos espaciales, sino por sus emociones y sentimientos, expresados a través de sus acciones y gestos. El mundo que nos describe Austen, es el del detalle, de las situaciones insignificantes, donde parece que no sucede nada, pero una gran conocedora de la naturaleza humana como ella, nos demuestra que en una caminata, conversación, en una cena o en una pequeña reunión, suceden las cosas más insólitas a nivel emotivo. Se toman desiciones, se fijan estrategias, se hieren sentimientos; una sonrisa, una mirada, la forma de acentuar una palabra, todo tiene un sentido que se amplifica hasta llegar a su receptor.

"El eco de las palabras fue alejándose. Anne estaba azorada, y fueron muchas las emociones que hubo de dominar antes de lograr ponerse en movimiento. Aunque no se cumplía en ella el proverbio aplicable al que escucha, pues no oyó hablar mal de sí misma, sí oyó mucho de significativo y de triste". Pág. 101.

En este caso, lo que mueve a los personajes es el deseo de mantener su posición social a pesar de los problemas económicos, por lo mismo, deben cambiar de casa y desplazarse fuera de su zona de confort, esto acarrea que Anne vuelva a encontrarse con Wentworth. Además, antes, la autora nos da una pequeña introducción contándonos el amor que existía entre ellos hace ocho años. La novela no trata de un enamoramiento desde cero en que dos personajes se van conociendo. Trata del reencuentro.

"A pesar de todas sus reflexiones, veía a las claras que para los sentimientos profundos ocho años eran poco más que nada". Pág. 69.

Y de esta forma, Austen nos atrapa con su narración. Juega con ese encuentro de los ex enamorados. Va creando tensión, poco a poco, acercándolos, pero sin llegar a juntarlos, valiéndose de detalles domésticos para eludir un posible encuentro. Juega magistralmente con el proceso de sus acercamientos, que pasa por diferentes fases hasta que finalmente los une: miradas, gestos, palabras, acciones. Todo narrado desde el punto de vista de Anne, quien es muy observadora y saca conclusiones de ellas, lo que genera malentendidos y tergiversaciones, engañando al lector como si se tratase de una novela policial.

"El tema que había elegido el capitán, sus frases, y, sobre todo, el gesto y la marida, no podían ser interpretadas más que en un sentido bien claro y preciso". Pág. 216.

La trama va aumentando en complejidad a medida que nuevos temas van tomando fuerza, como el deseo de escalar socialmente y de lograr riqueza por medio del matrimonio, la desigualdad entre hombres y mujeres y la importancia de la propiedad de la tierra. Todos estos factores se ponen a disposición del eje de la novela: el amor.

A diferencia de Sentido y sensibilidad, donde la novela pierde tensión narrativa en un momento determinado, aquí no pasa. Austen se asegura de que la novela siempre mantenga la tensión por medio del romance, convierte la tensión narrativa en romántica, logrando ese efecto que atrapa al lector. Como no puede extender de forma indeterminada el juego entre Anne y Wentworth, les da ciertos respiros, en donde los vuelve a alejar; en ese momento corre el riesgo de perder tensión, pero lo subsana muy bien con la inclusión de Mr. Elliot, el primo de Anne. Con la entrada de este personaje queda claro el talento de Austen para introducir personajes que impulsan la novela, la refrescan, y no solo potencian su hilo central, sino también las subtramas; entran con un doble propósito.

En un libro detallista como los es Persuasión, los giros argumentales son propiciados por situaciones simples, como conversaciones, paseos o cenas. Un diálogo apasionado puede terminar por provocar en una persona, la toma de una decisión, lo cual, puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.

"Nosotras no nos olvidamos de ustedes tan pronto como ustedes de nosotras" Pág. 269.

Tiene un final acorde a los acontecimientos y, a los deseos del lector. Es un libro en que la autora no comete ningún error, nada sobra. Es una trama perfecta que al mismo tiempo emociona.

No me diga, por Dios, que ya es tarde y que esos bellísimos sentimientos no anidan ya en su pecho". Pág. 275.