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domingo, 18 de junio de 2017

¿No tienes tiempo para leer?

Mis reflexiones: ¿No tienes tiempo para leer?


No, no es culpa de la TV. Pero la imagen me parecía ideal para captar la atención de todos jaja.

Yo, siempre estoy leyendo, ando con mis libros para todos lados. Esto ocasiona que la gente me haga alguno que otro comentario. Uno de los que más se repite es: "Me encantaría tener tiempo para leer". 

Muchos creen que los que amamos la lectura, nos creemos superiores o algo así, como si leer fuera un superpoder. De hecho, creen que los estamos obligando a leer cuando recomendamos libros. No todos tienen que leer, no todos deben ser fanáticos de la lectura. Porque leer es un afición que implica placer y felicidad, y hay miles de otras cosas que nos pueden proporcionar dichas satisfacciones. Lo que intentamos hacer, los que  promovemos la lectura, es algo muy diferente: motivar al que sí tiene la intención de leer, ayudándolo a descubrir su amor por la lectura. 
Hay mucha gente que tiene la intención y que quiere probar. Muchos "Me encantaría tener tiempo para leer" podrían transformarse realmente en lectores. 

El problema es que ya tienen rutinas establecidas, y nunca han incorporado la lectura a ellas. La mayoría trabaja y estudia, su mundo gira en torno a eso y, a partir de ello, estructuran su vida. Luego, el tiempo que les sobra, lo reparten en sus quehaceres domésticos y en la familia, dejando muy poco tiempo para hobbies. 

Algunos me podrán decir, que si a una persona le gusta leer, entonces sacará tiempo de cualquier parte para hacerlo. Pero estamos hablando de personas que están tanteando el terreno, que están averiguando si la lectura es algo que les gusta de verdad. Entonces, lo primero que tienen que hacer, es incorporar a su rutina pequeños momentos de lectura, y a partir de ellos, determinar si realmente la lectura mejora sus vidas.

La clásica recomendación para incorporar la lectura a la rutina, es la de encontrar nuestro mejor momento del día para leer y trazar un horario de lectura. Lo que implica establecer un régimen regular. Para esto, se recomienda elegir un lugar adecuado y constante, es decir, lejos de elementos perturbadores y siempre en un mismo lugar. Lo que implica, además, comodidad y buena iluminación.

No me parece un mala forma de intentar mejorar los hábitos de lectura. Pero creo que, la imposición y la preparación, solo implica que sea una tarea más en el día. Eso desmotiva a cualquiera.

Por eso yo sugiero "pequeños momentos de lectura". Quiero que la lectura sea algo tan casual y aleatorio, como mirar las redes sociales en tu teléfono o prender la TV. Que sea un acto sin premeditación, sin una planificación; completamente espontáneo.
¿Cuál es mi consejo para insertar la lectura en tú vida? Lleva un libro contigo a todas partes, llévalo junto con tu teléfono, no importa que no lo leas en todo el día, pero llévalo contigo. Cuando te acostumbres, en el algún momento te dará curiosidad y comenzarás las primeras páginas. No necesitas más de cinco o seis minutos para ir avanzando, y lo harás cuando tú quieras, especialmente en esos momentos clave del día en que desperdiciamos el tiempo sin darnos cuenta: En las filas de los bancos, en los viajes del transporte público, en el baño, en la consulta del médico, en horas de colación, etc. Incluso hay momentos en que llegamos a la casa y prendemos la TV, y luego de que vemos el programa o serie, nos quedamos mirándola sin hacer nada, sin ni siquiera entender lo que pasa en la pantalla, en ese momento, apágala o quítale el sonido y lee cinco minutos, o dos páginas. Esa sumatoria de pequeños momentos, azarosos, sin premeditación, lentamente te irán preparando para descubrir si la lectura es lo tuyo o no.

Hace unos días atrás en twitter, escribí el siguiente tweet:

lectura

¿A qué me refería con el tweet? Que leer no sea una obligación. Quitar completamente la palabra "presión" del acto de leer. ¿Prendemos la TV por obligación? No. ¿Abrimos un libro por obligación? Tampoco. Eso es lo que quiero. Muchos, como siempre, se molestaron, y no entendían cómo pretendía crear el hábito de lectura si sugería que no se terminarán el libro. ¿Se dan cuenta de lo que les pasa a esas personas? Están completamente condicionadas por el sistema educativo. En donde, si abres un libro, debes terminarlo sí o sí. Si no lo lees completo reprobarás el examen, porque no conocerás todo el contenido. ¡Alto! No estamos leyendo para un examen, es por diversión. Yo puedo abrir un libro y reírme a carcajadas con las dos primeras páginas, luego, el resto puede que no me guste y lo dejo. Punto. ¿Por qué debo terminarlo? Hay que disfrutar el proceso, esos momentos en que uno es feliz leyendo y no autoimponerse la tortura de terminar un libro que no te gusta. Cuando un libro gusta, se termina solo.

Así como cambias de canales en la TV, puedes cambiar a otro libro, o incluso retomar más tarde o años después el que dejaste porque en un momento de tu vida no conectó contigo. Por eso, siempre lleva tu libro a todas partes, si no te gusta, cambiálo por otro, se lee por diversión y espontáneamente, no hay reglas. No busques tiempo para leer, lo encontrarás sin darte cuenta. Leer es divertido. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog